La sensibilidad al gluten no celíaca: una nueva entidad clínica

(Viena, 26 de junio de 2013) La sensibilidad al gluten no celíaca (NCGS) ha emergido recientemente como un nuevo síndrome clínico que afecta a millones de personas en toda Europa. Estudios recientes apuntan al NCGS como un nuevo trastorno específico, distinto de los demás relacionados con el gluten, e Internet se ha llenado de información acerca de su tratamiento, gracias en parte a los fabricantes de productos sin gluten. Según el Profesor Chris Mulder, Presidente de la Asociación holandesa de Gastroenterología (NVGE), miembro de la Unión Europea de Gastroenterología (UEG), esta afirmación puede ser prematura, dado el escaso conocimiento con que contamos al respecto. “Aunque el debate sobre el síndrome NCGS inunda Internet, el síndrome aún no está ni siquiera definido y menos aún sabemos sobre cómo abordarlo”, comenta. “Tenemos que fomentar un enfoque más comedido sobre este tema para evitar que esta preocupación se convierta en una convicción general de que el gluten es tóxico para la mayoría”.

El desafío del gluten
El gluten es el principal complejo proteínico estructural del trigo y se encuentra en otros cereales como la cebada y el centeno. En algunas personas, la exposición a fragmentos de la proteína del gluten denominados gliadinas causa una reacción complejo inmune que puede ayudar al desarrollo de inflamaciones, dolores abdominales, diarrea, así como de dolores musculares, óseos y artralgias. La dolencia asociada a la intolerancia al gluten mejor conocida es la enfermedad celíaca, que afecta a aproximadamente a un 1% de la población1 general, y que lleva asociada con frecuencia la pérdida de peso debido a la alteración intestinal y a la mala absorción de nutrientes.
 
Según el Prof. Mulder, experto en la enfermedad celíaca y Director del departamento de Gastroenterología y Hepatología del VU Medical Center de Ámsterdam en los Países Bajos, el único tratamiento existente a día de hoy para la gente que padece esta dolencia consiste seguir una dieta estricta sin gluten de por vida. “Para los pacientes sintomáticos de la enfermedad celíaca, el seguimiento de una dieta alimenticia sin gluten supone un claro beneficio”, afirma. “Además de aliviar los síntomas, la dieta sin gluten parece reducir las complicaciones a largo plazo, ya sea la osteoporosis, la celiaquía rebelde o los tumores malignos del intestino delgado”.
 
Emergencia del NCGS
Las primeras referencias sobre el NCGS datan de finales de 1980; aunque solo en los últimos años ha despertado un interés científico, tras constatar la sensibilidad al gluten de algunos individuos que no presentan signos clínicos, histológicos ni serológicos de enfermedad celíaca.2–4 No obstante, a pesar de los esfuerzos realizados para definir el NCGS,1 los síntomas típicos de esta dolencia son similares a los de la celiaquía, lo que dificulta su identificación en la práctica médica.
 
“Los centros de investigación celíaca están realizando esfuerzos para definir este síndrome”, afirma el Prof. Mulder. “En este momento, solo podemos identificar el NCGS en pacientes con síntomas intestinales y otros típicos de la celiaquía que han respondido positivamente a la dieta sin gluten, una vez descartada la enfermedad celíaca con las pruebas diagnósticas adecuadas. Necesitamos criterios más precisos para incorporar el NCGS a la práctica médica.”
 
Bonanza de los productos sin gluten, pero ¿a qué coste?
En el pasado, la dieta sin gluten se consideraba específica y exclusiva para las personas celíacas o con otros síntomas de autoinmunidad asociados al gluten. Hoy en día, el floreciente negocio de productos sin gluten y los intereses comerciales creados sobre el NCGS pueden, en opinión del Prof. Mulder, fomentar el uso innecesario de dietas sin gluten por parte de muchas personas.
 
“Desde que el NCGS apareció en la escena científica, el negocio de productos sin gluten ha proliferado, en particular en Australia y Nueva Zelanda donde establecimientos e incluso restaurantes ofrecen abiertamente alimentos sin gluten”, añade. “Como cualquier enfermo celíaco puede corroborar, el seguimiento de la dieta sin gluten puede resultar muy complicado, caro y estresante, por lo que debemos ser cautos a la hora de fomentar la dieta sin gluten para otros grupos en estos momentos. En el caso del NCGS, simplemente no tenemos suficientes conocimientos como para recomendar un enfoque de tratamiento específico, incluido el de la dieta sin gluten”.