| La úlcera es una enfermedad
infecciosa |
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La
infección por una bacteria espiral y móvil, denominada Helicobacter
pylori es una la causa principal de
la úlcera, tanto del estómago como del duodeno.
La bacteria se adquiere en la infancia y vive durante muchos
años en el interior del estómago.
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| Fotografía
de microscopía electrónica de Helicobacter pylori. |
Aunque siempre
produce una pequeña inflamación, la mayoría de las veces ésta no
produce síntomas. Helicobacter pylori casua
una úlcera solamente en una pequeña proporción de los individuos
que padecen la infección por dicha bacteria
(aproximadamente uno de cada diez) .
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| Localizaciones
más frecuentes de la úlcera péptica. |
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| Figura
3. Fotografía por endoscopia de una úlcera peptica. |
La
presencia de bacterias espirales en el estómago humano fue descrita
por primera vez por Kreinitz en 1906. No fue sin embargo hasta inicios
de los años 80 cuando Robin Warren redescubrió
el germen y estableció por primera vez su relación con la inflamación
gástrica y la úlcera. Robin Warren animó a Barry Marshall
a intentar aislar la bacteria. Los intentos de cultivar
la bacteria resultaron infructuosos hasta que, casualmente, los
frascos de cultivo de la biopsia número 35 quedaron olvidados durante
las vacaciones de Semana Santa de 1982.
A la vuelta
de vacaciones, Marshall observó la presencia de unas bacterias en
cultivo que no se correspondían con ninguna especie conocida. Había
aislado por primera vez Helicobacter pylori, sin duda uno
de los descubrimientos más importantes en Medicina en los últimos
25 años.
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| Robin
Warren (izquierda) y Barry Marshall en su laboratorio de Perth,
Australia a mediados de los años 80. |
El
mecanismo exacto por el que Helicobacter pylori induce
la aparición de úlceras nos resulta desconocido. Los estudios más
recientes sugieren que la presencia en el duodeno de cepas de bacterias
especialmente agresivas y capaces de producir toxinas que pueden
lesionar directamente las celulas superficiales se relaciona con
la aparición de úlcera. También sabemos que es necesario que el
estómago produzca ácido (sique siendo válido el aforismo "sin
ácido no hay úlcera") y que algunos factores predisponen a
la aparición de úlcera, especialmente el consumo de tabaco y los
fármacos antiinflamatorios.
No es lo mismo.
Aunque el manejo es muy parecido(en ambas hay que tratar la infección
por Helicobacter) hay una diferencia importante: Así como las úlceras
duodenales nunca son malignas, un porcentaje muy pequeño de las
úlceras de estómago pueden corresponder a un tumor en fase inicial.
Por esto es probable que su médico le recomiende control
por endoscopia y biopsias si ha presentado una úlcera de estómago,
después del tratamiento, para comprobar la perfecta cicatrización
y confirmar que no se observan células tumorales. Sin
embargo, no es necesaria la endoscopia de control si la úlcera es
de duodeno.
La infección
se adquiere en la infancia transmitida de persona a persona. Los
animales domésticos no son portadores de Helicobacter pylori
y no pueden contagiar la infección. Una vez adquirida, la infección
se mantiene a lo largo de la vida a no ser que se realize un tratamiento
adecuado. Una parte importante de la población española (en los
adultos de más de 40 años, más del 50%) es portadora del germen.
En la gran mayoria de ellos el germen da lugar solamente a una mínima
inflamación en el estómago que no produce molestias ni implica riesgos.
Se calcula que solamente uno de cada 10 portadores desarrolla
una úlcera en relación con la infección. Por este motivo,
actualmente no se recomienda buscar la infección y mucho
menos realizar tratamiento en individuos que no presentan molestias
digestivas.
El diagnóstico
se puede realizar por dos tipos de métodos. Los que necesitan de
una endoscopia se denominan invasivos y los que se pueden realizar
sin endoscopia no invasivos. Si su médico observa una úlcera puede
coger una muestra del estómago para estudio al microscopio o para
realizar una prueba rápida (que se denomina test de la ureasa).
En caso de que
no se necesite endoscopia las pruebas se denominan no invasivas.
Hay tres: prueba del aliento, detección de anticuerpos para Helicobacter
en sangre o detección en heces. De estos, los más utilizados
son la prueba del aliento y la detección de anicuerpos en sangre
(serologia).
Test rápido
de la ureasa. Durante la endoscopia se toma una muestra de estómago
y se introduce en un pocillo. Si la gelatina que contiene el pocillo
se vuelve de color rosa (arriba) la prueba es postiva (hay infección)
mientras que s sigue de color amarillo (inferior) es negativa.

La prueba del
aliento es muy fiable y no requiere pinchazos ni endoscopia. Requiere
simplemente beber un líquido con sabor a limón y soplar en un pequeño
tubo. Es una de las pruebas más utilizadas, tanto para el test inicial
como para controlar la respuesta al tratamiento.
Es importante
saber que la mayoría de las pruebas se alteran si usted
está tomando antibióticos o medicamentos para la úlcera. Así
es posible que tenga la infección por Helicobacter y la prueba no
la detecte. Consulte a su médico sobre si el tratamiento que recibe
interfiere o no con las pruebas e informe de lo que está tomando
a la persona que recoja el test del aliento.
Se
debe realizar tratamiento a todos los pacientes con úlcera
que
presenten la infección. El tratamiento adecuado durante
una semana es suficiente no solamente para curar la úlcera sino
también para evitar que esta se reproduzca. Solamente
se recomienda tratamiento a largo plazo con medicamentos antiulcerosos
en aquellos pacientes que no puedan abandonar el tratamiento con
aspirina o antiinflamatorios.
Por el contrario,
si usted no presenta síntomas, no existe ningun dato actualmente
que sugiera que es necesario buscar la infección ni hacer tratamiento
para curarla.
No todas las
molestias de estómago corresponden a una úlcera. Los datos de que
disponemos actualmente sugieren que en pacientes sin enfermedad
ulcerosa el tratamiento es de poca o ninguna utilidad. Incluso se
discute si al eliminar la infección pueden aumentar los síntomas
de determinados trastornos. Por tanto, actualmente no se recomienda
realizar tratamiento indiscriminado de la infección. Se
considera adecuado tratar únicamente los pacientes con úlcera.
En otras enfermedades el médico ha de valorar individualmente
sus riesgos y posibles beneficios antes de iniciar el tratamiento
ya que este puede ser contraproducente.
La infección
por Helicobacter pylori resulta de difícil tratamiento.
El interior de la luz gástrica es un lugar inhóspito, donde no llegan
las células que se encargan de defender al organismo. Tampoco llegan
bien muchos antibióticos. Por esto es necesario asociar
varios medicamentos antiulcerosos y antibióticos para conseguir
eliminar la infección. El tratamiento que se recomienda
actualmente asocia tres medicamentos distintos (dos antibióticos
y un fármaco que disminuye la producción de ácido por el estómago)
administrados durante una semana. Antes de iniciar el tratamiento
su médico se asegurará de que usted no es alérgico a ninguno de
los medicamentos que deberá tomar.
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Los
tratamientos más habituales consisten en 6-8 pastillas al día,
la mitad con el desayuno y la otra mitad con la cena |
Si el tratamiento
es efectivo es muy raro volver a contraer la infección.
La gran mayoria de los pacientes estarán curados de manera definitiva.
Por tanto no se justifica ninguna medida de control ni precaución
y no es necesario mirar si los familiares tienen la infección ni
tratarlos ni siquiera en el caso de que se efectue el tratamiento
en niños.
En cuanto al
control, en la mayoria de los casos no es necesario. El tratamiento
cura alrededor del 85% de los casos de la infección. Si el tratamiento
no ha sido efectivo, es probable que la úlcera vuelva a dar síntomas
y en ese momento se podrá realizar el estudio y un nuevo tratamiento.
Solamente si la úlcera ha causado una hemorragia o una perforación
(lo que denominamos úlcera complicada) se recomienda realizar control.
También en las úlceras de estómago se recomienda realizar
endoscopia de control, dado que puede tratarse de tumores
en fase inicial que si se detectan, pueden requerir una intervención
quirúrgica.
Los síntomas
de la úlcera a menudo son muy típicos. Si el dolor de estómago le
calma al comer y le vuelve al cabo de un par o tres de horas, si
se despierta de madrugada con dolor y tiene que comer o beber algo
es probable que padezca una úlcera. Hay algunos síntomas que además,
sugieren que puede tratarse de una enfermedad seria y que hacen
que deba consultar con su médico. Si ademas de dolor de estómago,
últimamente se encuentra muy cansado, ha perdido peso y no tiene
apetito o si ha presentado heces negras y pegajosas "como alquitran"
es recomendable que consulte con su médico.
Las complicaciones
de la úlcera no son frecuentes, pero pueden ocurrir. Cualquier paciente
con antecedentes de úlcera tiene un pequeño riesgo de hemorragia
o perforación, que puede prevenirse con solo una semana de tratamiento
con antibióticos para eliminar la infección por Helicobacter
pylori. Vale la pena perder unas horas en acudir al médico
y realizar el tratamiento adecuado. Además, se ahorrará las molestias
y las necesidades de tratamiento cada vez que presenta un brote
de la úlcera...
Por desgracia,
la dieta no tiene una clara efectividad en el tratamiento de una
enfermedad ulcerosa. La única medida que es útil para prevenir los
brotes de la úlcera es dejar de fumar. Sin embargo, incluso esta
medida es mucho menos útil que el tratamiento con medicamentos antiulcerosos.
La única medida definitiva que conocemos es el tratamiento de la
infección por Helicobacter pylori. Este tratamiento no
solamente cierra la úlcera sino que evita que vuelva a abrirse,
proporcionando alivio definitivo.
Xavier
Calvet y Emili Gené.
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