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Detection and identification of bacterial DNA in serum from patients with acute pancreatitis.

 

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De Madaria E, Martínez J, Lozano B, Sempere L, Benlloch S, Susch J, Uceda F, Francés R, Pérez-Mateo M.  Detection and identification of bacterial DNA in serum from patients with acute pancreatitis. Gut 2005; 54:1293-1297.

 

Resumen: los autores tratan de probar in vivo la hipótesis de que en una pancreatitis aguda se produce traslocación bacteriana hematógena, posible responsable de las infecciones que son causa importante de mortalidad en la enfermedad.  Para ello utilizan la técnica desarrollada previamente para estudiar la presencia de DNA bacteriano en los pacientes con cirrosis por el mismo grupo. Consiguen demostrar la presencia de DNA bacteriano, y el estudio de la secuencia identificó dos gramnegativos frecuentemente implicados en estas infecciones: Pseudomonas aeruginosa y Citrobacter freundii. No encontraron correlación entre la gravedad de la enfermedad y el desarrollo inmediato de infección en los pacientes.  Su conclusión es que la demostración de la presencia de DNA bacteriano en la sangre de los pacientes prueba la hipótesis de que la traslocación bacteriana es un proceso sistémico en la pancreatitis aguda.

Comentario: la pancreatitis aguda es uno de los procesos más frecuentes en clínica digestiva, y cuando es grave es de difícil manejo y una causa importante de mortalidad, con las complicaciones infecciosas en lo más alto de la lista de causas finales de muerte. Se supone que la infección se produce gracias al fenómeno de la translocación bacteriana, por el cual bacterias procedentes del intestino son capaces de colonizar las zonas de necrosis y producir infecciones locales (J Hepatobiliary Pancreat Surg 2003; 10:415-418).  Aunque se dispone de pruebas en modelos experimentales que sugieren que realmente el fenómeno es sistémico, no hay datos procedentes de estudios en humanos que demuestren la presencia de las bacterias en sangre durante el propio proceso de la pancreatitis, previamente a que se produzca la infección clínica.  En parte puede deberse a la dificultad de aislar pequeñas cantidades de bacterias presentes en sangre, no necesariamente suficientes para provocar síntomas clínicos, pero sí para colonizar zonas con enfermedad.  El grupo de Alicante ha realizado previamente estudios concienzudos sobre la bacteriemia y la presencia de DNA bacteriano en sangre periférica en pacientes con cirrosis e infecciones, particularmente peritonitis bacteriana espontánea, estudios que han sido presentados en las reuniones nacionales e internacionales y objeto de publicaciones de impacto (Hepatology 2002; 36:135-141; Hepatology 2004; 39:484-491; Gut 2004; 53:860-864).  En el trabajo que comentamos los autores se proponen aplicar la misma tecnología al estudio de la pancreatitis aguda. Para ello estudian una serie consecutiva de pacientes con pancreatitis aguda, de etiologías y gravedad variables, y consiguen demostrar en un porcentaje significativo, exactamente en 8 de 31 (6 de 31 si se es más riguroso en la interpretación de los datos, como lo son los propios autores), la presencia de DNA bacteriano que cuando pudo ser secuenciado correspondía en cuatro casos a Citrobacter freundii y en 2 a Pseudomonas aeruginosa (en dos casos no se pudo identificar la bacteria). El cultivo no consiguió encontrar la bacteria en ninguno de los casos.  El estudio es muy importante, puesto que llega a probar que el fenómeno de translocación bacteriana se produce en la realidad, puesto que DNA de dos bacterias presentes en la microbiota intestinal normal, pero no en la sangre, se detecta durante el curso clínico de la enfermedad.  Sin embargo, aunque la metodología está claramente contrastada y los autores incluyen tests positivos y negativos de referencia para asegurarse de que el DNA que detectan no es un falso positivo ni un falso negativo, sería de interés comprobar si éste es un hallazgo específico de la pancreatitis aguda, estudiando simultáneamente un grupo control con otras enfermedades digestivas con una menor incidencia de infecciones como complicación (como la hemorragia digestiva por úlcera por ejemplo).  Por otra parte, como señalan muy bien los autores en la discusión este artículo confirma una hipótesis, pero plantea muchísimas nuevas dudas para estudiar: ¿por qué sólo en un porcentaje de los pacientes? ¿por qué no hay ninguna correlación con la gravedad, cuando en la clínica las infecciones son más importantes en los pacientes graves? ¿por qué no hay correlación con infecciones posteriores? ¿influye realmente la translocación en la patogenia de la pancreatitis?  ¿se podría desarrollar un test que identificara aquellos pacientes con translocación con el fin de administrar antibióticos sólo en este subgrupo y mejorar el rendimiento de la antibioterapia profiláctica?

Parte de los resultados negativos pueden ser debidos a lo escaso de la n del estudio. Estamos seguros de que los autores continuarán esta línea de investigación y esperamos con ansiedad sus nuevos hallazgos que nos comunicarán, a buen seguro, en la próxima AEG en marzo. ¡ NOS VEMOS EN MADRID!

GRUPO DE TRABAJO: Páncreas y vías biliares

PALABRAS CLAVE: Pancreatitis aguda, translocación bacteriana, DNA.

   

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